Blog de Luis Roca Jusmet

Materiales para pensar.

Sujeto y verdad: de Nietzsche a Foucault

De Nietzsche a Foucault

​Nietzsche no habla explícitamente de sujeto, pero tiene implícitamente una teoría del sujeto. Hay, para él, un sujeto que crea valores, que es el capaz de determinarse por sí mismo, por lo que quiere, por su voluntad de poder. Es el sujeto sano, fuerte, noble, libre. Luego está el sujeto que se somete, el sujeto sujetado: el sujeto débil, cobarde, servil, enfermo. La verdad es para Nietzsche una ficción que cada sociedad construye para mantener unas relaciones de poder. El sujeto libre no se somete a esta verdad, crea su propia perspectiva. La genealogía no deja ser una manera de rastrear la procedencia de las cosas desde el presente.

Para Foucault cada sociedad tiene una serie de dispositivos, que son prácticas discursivas y no discursivas que se constituyen a partir de unas relaciones de poder. En Occidente esta voluntad de saber se constituye como voluntad de verdad. Cada época tiene un régimen de verdad, unos juegos de verdad. En Occidente se constituye algo que llamamos ciencia, es decir un saber que puede demostrarse que es verdadero. Nosotros nos movemos dentro de esta epistemología y solamente a partir de ella podemos hacer una crítica a los regímenes de verdad. Aquí podemos ver la influencia de Bachelard y de Canguilhem. Por esto Foucault formula su método en términos paradójicos al afirmar que sus libros son a la vez ficciones y estudios empíricamente contrastados. Hay unos juegos de verdad establecidos que marcan un régimen de verdad. Este régimen de verdad construye un determinado sujeto, cuya característica es la sujeción a unos dispositivos. También el sujeto se convierte en objeto de conocimiento a partir de las ciencias humanas. Los dispositivos son las prácticas discursivas y no discursivas que configuran una determinada sociedad.

Hay otro sentido, que sería el de una verdad crítico-política que nos libera de la sujeción a que nos someten los regímenes de verdad. La filosofía tiene una función crítica que es la de hacer una ontología del presente, que hace explicitar estos juegos de verdad problematizándolos y abriendo horizontes nuevos para pensar y actuar. En este sentido la filosofía plantea una verdad ontológico-política que consiste en decir: las cosas pueden ser pensadas de otra manera y los comportamientos pueden ser otros. En este sentido la verdad transforma al sujeto, le permite resistirse a la dominación y actuar de una manera más libre. Podemos transformar las cosas a partir de nuestra transformación.

A finales de los años 70, en el curso que se titula "El gobierno de los vivos" Foucault hablará del imperativo de decir la verdad a a partir de la confesión cristiana. Se trata de decir la verdad sobre uno mismo, sobre el propio deseo. El sujeto de la anunciación es el Otro simbólico, la Ley; y el sujeto del enunciado es el yo que confiesa. Se abre aquí un tercer sentido de la palabra verdad, el de la verdad sobre uno mismo y el imperativo de decirla.

El sujeto es, para Foucault, una invención social, una construcción social, el sujeto es un efecto, ¿de qué?, puede ser el efecto de los dispositivos sociales, de las prácticas discursivas y no discursivas, de juegos de verdad y de relaciones de poder. Entonces el sujeto lo es en el sentido de sujeción, es el producto de técnicas de normalización y de relaciones de dominio. Pero a partir de 1980 planteará la posibilidad de auto-constituirse como un sujeto ético. El sujeto no es entonces construido a partir de técnicas de dominación y de normalización sino de prácticas de liberación. La verdad es entonces una verdad ética que se va construyendo a partir de ciertas prácticas ascéticas que nos van transformando. El sujeto ético es el sujeto de la enunciación, en el sentido de que este sujeto ético es una perspectiva a partir de la cual somos capaces de establecer nuestra verdad. La libertad es una práctica que conduce a la constitución de un sujeto ético. Es la auto-construcción del sujeto a través del cuidado de sí. Esto es lo que podemos aprender de los antiguos: ni ser un esclavo de los otros ni serlo de nosotros mismos. Nos hemos de construir como sujetos de la enunciación, es decir, como los sujetos que somos capaces de una perspectiva propia para valorar las cosas. La parrhesia, la franqueza de decir la verdad es entonces uno de estos ejercicios que nos permite ser veraces. Las referencias son el cinismo alejandrino y el estoicismo romano.

Foucault plantea que la línea conductora de todos sus trabajos es la genealogía del sujeto en su triple dimensión: sujeto de conocimiento, de relación con los otros y de auto-constitución subjetiva, pero dejando bien claro que no está hablando en términos universales sino históricos. Ontologías históricas de la verdad, del poder y de la ética.

En este sentido podemos considerar que Foucault formula aquí una variante del perspectivismo nietzscheano, aunque dándole una dimensión más limitada al reducirlo a una dimensión ética. También la parrhesia que tanto defiende Foucault coincide con el hombre veraz que en ocasiones formula Nietzsche.

¿El sujeto ético de Foucault puede considerarse, en parte, una herencia del super-hombre nietzscheano? Lo es, parcialmente. es el hombre capaz de crear sus propios valores. Pero no tiene nada que ver con la concepción jerárquica de Nietzsche, no hay relación de dominio sobre el otro. Es el hombre que se trabaja a sí mismo, que se hace a sí mismo, que define su estilo. Tiene un aire mucho menos romántico, mucho más sereno. No tiene tampoco la autosuficiencia que propone Nietzsche. Necesita un maestro, pero no que le imponga obediencia. El trabajo ascético que propone Foucault. es diferente del ideal ascético que critica Nietzsche, que coincide con el poder pastoral. Pero a la exaltación nietzscheana de lo dionisíaco se opone la contención foucaultiana. Foucault supera en su última etapa la fascinación por el exceso de Bataille, por ejemplo, mucho en la línea de la propuesta nietzscheana. Aunque en "La Ciencia Alegre", por ejemplo hay un aire mucho más similar al del sujeto ético de Foucault, como cuando en el aforismo 290 desarrolla la siguiente afirmación: "Una cosa es necesaria: dar estilo al propio carácter".

La conclusión es que, a pesar de las diferencias, el sujeto ético de Foucault no deja de ser el sujeto ético creador de valores de Nietzsche. Y que la verdad de la que habla Foucault cuando habla de la construcción del sujeto de la enunciación no deja de ser un perspectivismo.

Foucault no es un nietzscheano (es un espíritu libre como Nietzsche, no un discípulo ni un seguidor de nadie) pero hay en su obra una influencia nietzscheana muy clara.

Nietzsche y Cioran
Spinoza, Schopenhauer y Nietzsche
 

Comentarios (0)

Aún no hay comentarios publicados

Deje un comentario

  1. Comentar como invitado. Regístrese o inice sesión con su cuenta.
Archivos adjuntos (0 / 3)
Comparta su ubicación

Últimos comentarios

Gracias por su respuesta.
Gustavo Laime M. realizó un comentario en Al dios desconocido: ¿el poema más enigmático de Nietzsche?
¡Hola, ese tema ya hemos respondido en el Grupo (de discusión) de Nietzsche Studio en Facebook! Pron...
Nietzsche no niega la existencia de Dios. En su aforismo el insensato dice que Dios ha muerto y todo...
Gustavo Laime M. realizó un comentario en Materialismo pulsional. La lectura freudiana de Nietzsche.
¡Un excelente trabajo!
Cron Job Starts