[1 = N V 9a. N VI 1a. Apuntes de Tautenburg para Lou von Salomé. Julio-Agosto de 1882]

1[43]

1.

 

Insatisfacción con nosotros mismos. Antídoto contra el arrepentimiento. La transformación del temperamento (p. ej. mediante sustancias inorgánicas). La buena voluntad para con esta insatisfacción. Esperar su sed y dejarla colmarse para descubrir su fuente.

2.

Transfigurar la muerte como medio de victoria y de triunfo.

3.

El amor sexual como el medio hacia el ideal (aspiración de ocaso en su antítesis.) Amor a la divinidad sufriente.

4.

La enfermedad, conducta hacia ella, libertad para la muerte.

5.

La procreación como el asunto más sagrado. Embarazo, creación de la mujer y del varón, los cuales quieren gozar de su unidad en el hijo y fundar en ello un monumento.

6.

Compasión como peligro. Crear las oportunidades con las que cada uno pueda ayudarse a sí mismo, y quede en él si debe ser ayudado.

7.

La educación para lo malvado, para el propio »demonio«.

8.

La guerra interior como »desarrollo«.

9.

»Conservación« y el pensamiento del eterno retorno.

10.

Hasta qué punto cada dios creado se crea a su vez un demonio. Y no es que éste haya surgido de él. (Es un ideal colindante con el que tiene que luchar)

1[44]

El Estado ha incorporado su moral al i<ndividuo>.


La arbitrariedad acaso el nombre más alabado en su día para la moral

1[45]

Estilo


Lo primero que se necesita es la vida: el estilo debe vivir

El estilo se te debe adecuar en todo momento con vista a una persona muy determinada, con la que quieres comunicarte.

Hay que saber primero con exactitud: »así y asá yo hablaría y expondría esto« — antes de que podamos escribir. Escribir debe ser tan sólo una imitación.

**

Como al escritor le faltan muchos de los medios del expositor, debe en general tener como modelo una forma muy expresionista de exposición: la copia resultante, el escrito, quedará necesariamente mucho más empalidecida (y más natural para ti).

La riqueza de vida se revela en la riqueza de gestos. Hay que aprender a sentir todo como un gesto — la largura y la brevedad de las frases, las puntuaciones, la elección de las palabras, las pausas, la sucesión de argumentos.

*

¡Cuidado con el período! Tienen derecho al período tan sólo los hombres que tienen un largo aliento también al hablar. Para la mayoría el período es afectación.

El estilo debe demostrar que uno cree en sus pensamientos, y que no simplemente los piensa, sino que además los siente.

**

Cuanto más abstracta sea la verdad que se quiere enseñar, tanto más se debe primero seducir los sentidos hacia ella.

El tacto de los buenos prosistas en la elección de sus medios consiste en acercarse mucho a la poesía pero sin pasarse jamás a ella.

*

No es gentil ni inteligente anticiparle a nuestro lector las objeciones más fáciles. Es muy gentil y muy inteligente dejarle a nuestro lector que él mismo exprese la quintaesencia de nuestra sabiduría.

1[73]

Una cuestión general: ¿cómo actúan los sentimientos contradictorios, o sea, una dualidad? ¿Cuán emparentados están como dualidad? (¿atenuantes?)


El supremo amor al yo, cuando se expresa como heroísmo, tiene junto a sí ganas de un ocaso de sí mismo, o sea, de crueldad, de auto-violación.


Aquellos que amaron a la humanidad son los que más daño le han hecho.


La entrega absoluta y el sufrir con gusto por el amado, el apetito de ser maltratado. La entrega se vuelve despecho contra sí.

Por otro lado, el amado, quien atormenta al amante, goza de su sensación de poder, y tanto más cuanto en ello se tiraniza a sí mismo: es un doble ejercimiento de poder. La voluntad de poderío se vuelve aquí despecho contra sí.

1[84]

Los hombres que aspiran a la grandeza, son por lo habitual hombres malvados: es su única manera de soportarse.

1[86]

Quien ya no ve la grandeza en Dios, no la encontrará en ninguna otra parte y tendrá que negarla o — crearla — ayudar a crearla.

1[88]

Heroísmo — este es el rasgo de un hombre que aspira a una meta, respecto al cual él ya no entra para nada en consideración. El heroísmo es la buena voluntad de un absoluto ocaso de sí mismo.

Lo opuesto al ideal heroico es el ideal de un desarrollo armónico de todo: ¡un opuesto bello y muy deseable! ¡Pero un ideal tan sólo para hombres buenos!

1[105]

En las montañas.
(1876.)

¿Ya no hay marcha atrás? ¿Ni para adelante?

¿Tampoco para la gamuza hay camino?

**

Así aguardo yo aquí y agarro con firmeza,

¡Lo que ojos y manos me dejan agarrar!

**

En cinco pies de tierra, la aurora,

Y debajo de mí — el mundo, el hombre y — la muerte.

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